
Nápoli, Nápoles... con diferentes acentos, pero siempre con la misma sonrisa!
Ultimamente más conocida por temas menos positivos como la basura, la máfia recordada por la película: Gomorra, de Matteo Garrone, no son para nada suficientes para quitar del mapa esa ciudad tan única.
Mi primera impresión fue la similitud entre Nápoli y Lisboa, donde las calles estrechas se encuentran para contar secretos y aventuras deliciosas. Pensé, de inmediato, como sería combinar las dos culturas en un único espacio, aunque rapidamente percebi que el teatro en vivo de los napolitanos, no puede ser reproducido en ningún otro local del mundo. Los gestos, las expresiones faciales, los gritos sinceros convierten la Nápoli de Totó en un escenário perfecto para todos los soñadores y creativos de este mundo.
Sin dar menos valor a toda la cultura histórica y monumental de Nápoli, yo me quedo sobretodo con la esencia de sus actuales habitantes, con los olores a pasta, pizza, helados, café y dulces maravillosos como la famosa esfoliatela.
Quindi, hay que ir sin miedo de la máfia, sin miedo de su conducción, sin miedo de los ladrones y disfrutar de su alegría hospitalaria! Dai?
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